Cubana residente en Holanda estudia medicina en Cuba sin repatriarse

4 min de lectura

Gasta menos datos recibiendo nuestro contenido en WhatsApp o Telegram
Cubana residente en Holanda estudia medicina. Foto: Miguel Ángel Rodríguez
Cubana residente en Holanda estudia medicina. Foto: Miguel Ángel Rodríguez

Sus primeros días en Holanda no tenían 24 horas, sino 1 440 minutos de llanto. Hasta en los sueños de Annalié Machado Castillo habían lágrimas. Aquel diciembre era, sin dudas, el más frío de sus 12 años. Afuera la nieve cubría el paisaje infrecuente, adentro la añoranza enardecía un glacial. Se escurría a hurtadillas para asirse al teléfono y cruzar el Atlántico, sosegar el alma con la voz de la abuela de la que nunca se había separado, llenarse el oído de palabras castellanas…

“Al principio me comunicaba por señas. En mi escuela era la única que hablaba español. Eso me ayudó a aprender más rápido que los de otras nacionalidades como los turcos, que tenían amigos para conversar”. Un gesto del rostro revela la dureza de lo recordado y otro muestra enseguida a la guerrera que, desde entonces, creció en la niña cubana.

“Mi mamá acabó conmigo trayéndome para acá”, se repetía a menudo. Pero la doctora del polo turístico, comprometida hace años con René, holandés de nacimiento, sabía que ese país le vendría bien a su hija, acostumbrada a vivir con la abuela en Camagüey, mientras ella laboraba en el balneario de Santa Lucía.

“Obtuve buenas notas y me incorporaron al segundo año de bachillerato. Conocí amistades, ¡ya podía hablar! Empecé a salir a discotecas, tuve novio, trabajé en un restaurante… Hice cosas que estando en Cuba no hubiera hecho. Le agradezco a Holanda ser más independiente y segura. En el propio restaurante aprendí a relacionarme con personas de diferentes culturas, a ser ágil, esforzada: empecé lavando platos y llegué a camarera; el dueño y la esposa me enseñaron de platos y bebidas desconocidos por los cubanos”.

Adiós muchacha que hablaba con señas. Annalié dominó el inglés y el holandés, aprendió algo de francés y alemán, y hasta llegó a entender un dialecto propio del municipio de Kerkraden. Allá logró un genuino intercambio cultural. “Ellos hacen una fiesta con torta y café. Conversan y ya está. Nosotros sin comida abundante y música no podemos festejar. Recuerdo que a un cumpleaños invité a mis amigas y a un amigo mío cubano que vive en Holanda. Mi mamá hizo congrí y carne de cerdo, y ¡a bailar reggaetón! Ellas se ruborizaron y me preguntaron si era mi novio. Y qué va, es gay. Ese día, con el perreo, descubrí que yo también podía aportar cultura y en mi graduación alquilé un profesor de salsa, y así celebramos”.

Aplatanada, feliz, se inscribió en una universidad holandesa para estudiar marketing y relaciones internacionales, pero suspendió el último año de bachillerato y perdió la oportunidad. Plan B: estudiar medicina en Cuba.

La decisión sorprendió a todos. Pero madre e hija se fueron a la embajada cubana. La única opción era autofinanciarse y costaba mucho. “Siendo cubana, ¿cómo voy a pagar para estudiar en Cuba?. Tiene que haber otra manera”, razonó la joven y regresó con su abuela.

Primer reto: los exámenes de admisión a la universidad. Reaprendió el español, porque la ortografía le prometía un fracaso seguro, y la historia de Cuba, y “hasta matemáticas, pues allá se permiten calculadoras y basta con poner la fórmula adecuada; aquí hay que calcularlo todo”. Las pupilas exprimieron libros. Pero el costo estudiantil siguió por las nubes.

“Para presentarme a las pruebas de ingreso necesitaba un carnet de identidad, pero no quería repatriarme. Entonces apareció otra posibilidad. Mientras la valoraba mi abuela se entrevistó con la rectora de ?Ciencias Médicas?, que le comentó sobre nuevas becas gratuitas para hijos de cubanos que residían en el exterior. Averiguamos y dimos con la Dirección de Atención de Cubanos Residentes en el Extranjero (DACRE). El proceso de anuencia duró un año y otorgaron diez becas. Exigieron un buen aval político, buenas notas en el bachillerato… Aplicaron del mundo entero, así que soy afortunada”.

Como condición de su beca, Annalié ejercerá fuera de Cuba. No será problema. Dichosa con la mezcla de las dos culturas que la signan se ve desde ya como médico en Europa.

El regreso a las raíces fue pan comido, pero ahora un coro de afectos desde el otro lado del océano le adorna con copos la nostalgia. “Extraño a mis amistades: Shannon, que se hizo peluquera y me arregla el pelo cada vez que regreso; Laura, que estudia medicina; a mi hermano y a toda la familia; mi cuarto, me gusta más dormir allá, me despertaba con más tiempo para todo, aquí ando corriendo. Es curioso, ahora sueño en español, extraño soñar en holandés”.

Cubana con perro

Cubana residente en Holanda estudia medicina. Foto: Miguel Ángel Rodríguez

toque_logo_white

Mercado Informal de Divisas en Cuba

(Tiempo Real)
1 USDDólar Estadounidense
685.00 CUP
1 EUREuro
780.00 CUP
1 MLCUSD en saldo de cuenta bancaria
428.14 CUP-28.14
1 CADDólar Canadiense
449.33 CUP+0.23
1 MXNPeso Mexicano
50.68 CUP-0.01
1 ZELLEZelle
686.73 CUP-3.34
1 CLAClásica
648.28 CUP+0.29

Los valores de REFERENCIA que aquí se muestran son el resultado del cálculo de la mediana de los números escritos en ofertas de compra y venta de divisas registradas por nuestro sistema automatizado en sitios web de clasificados y grupos de redes sociales. No son operaciones concretadas, sino expresiones de «deseos» de los actores del mercado informal. El precio final de la compraventa entre privados puede y suele variar. Insistimos en que los números que mostramos no son la tasa OFICIAL, sino que deben ser tomados solo como REFERENCIA. Más información, clic en el botón de +

Encuentra la norma legal cubana que buscas
Normativa reciente
Gaceta Oficial No. 75 Ordinaria de 2026
09 sept 2026
Decreto Ley 121 de 2026 de Consejo de Estado
Modificativo del Decreto-Ley 76 De las Cooperativas Agropecuarias, de 18 de septiembre de 2023.
Respuestas a preguntas jurídicas frecuentes

Registro de elTOQUE sobre cubanos muertos y desaparecidos en rutas migratorias

+0
Muertes
+0
Desapariciones