
Ni la santería ni Ifá ni el palo monte o el espiritismo cruzado normalizan la violencia de género. No es aceptada por ninguna de ellas la interpretación de odus o signos, consultas espirituales u otro tipo de práctica adivinatoria que violente sexualmente (aun «consensuadamente») a la mujer ―sea ahijada, cliente o hermana de religión―.
