Mónica Baró Sánchez
Periodista y escritora cubana. Nació en La Habana en 1988. Se graduó de Periodismo en la Universidad de La Habana en 2012. Fue una de las fundadoras de Periodismo de Barrio en 2015 y parte de su consejo editorial y equipo de reporteros hasta 2018. En 2019, ganó el Premio Gabo en la categoría texto con su historia "La sangre nunca fue amarilla", sobre un caso de envenenamiento por plomo. Entre 2018 y 2021 trabajó como reportera para la revista El Estornudo, hasta que se vio forzada a exiliarse en Madrid. En 2024, se graduó del programa de maestría de Reportaje Literario en New York University, en New York. Actualmente, cursa el segundo año del doctorado en Estudios Literarios, Culturales y Lingüísticos de la Universidad de Miami, y en dicha ciudad reside. Además, ha colaborado con medios como El País, Gatopardo, Rialta y Revista 5W.
Sheena Allende, la hija que se volvió la madre de su padre«Si alguien ha sido rehabilitado, puedes decir que soy yo»: dice José Manuel Allende desde la cárcel, en riesgo de deportación, tras casi 60 años en Estados Unidos.
Ni de izquierdas ni de derechas
Cuba no necesita que un bando se imponga sobre otro a la fuerza. Cuba no necesita una mitad de ella misma derrotada y sometida y humillada. Cuba necesita que ninguna agenda política sea más importante que la agenda de la libertad.
¿Deberíamos sentir miedo de salir a la calle con una camiseta que muestre una hoja de marihuana?El 9 de julio de 2020 se publicó en la Gaceta Oficial de la República de Cuba una resolución —la 23/2020— del Ministerio de Salud Pública que prohíbe, entre otras cosas, que yo tenga un imán con la forma de una hoja de marihuana.
El diagnóstico del nuevo coronavirus en Cuba: ¿qué revelan los números?Esta entrevista al científico Amílcar Pérez profundiza en el tema del diagnóstico masivo, una medida eficiente para enfrentar el nuevo coronavirus.
Cierre de escuelas: el costo social de estar aisladosSi bien el cierre de escuelas ayuda en un sentido a prevenir los contagios con el nuevo coronavirus, también genera grandes desafíos para las familias y los países, especialmente los de pocos recursos, como Cuba.
Agáchate, puja y toseLa periodista independiente cubana Mónica Baró cuenta su experiencia de detención arbitraria en Guantánamo, cuando realizaba su labor junto a otros colegas. “Cuando me dijeron que debía irme de Baracoa, que debía abandonar la provincia, yo sentí que me estaban quitando mi país”, dice.
Mona lejos del espejoSi soy justa, debo reconocer que el cine ha valido cada libra perdida. Me mantendré lejos del espejo del baño por un tiempo. Si no termino como empecé, con música, es porque, como bien dice uno de los personajes de El cuento de las comadrejas, de Juan José Campanella: la vida no es como el cine.
Ese algo especial del público cubanoLos espectadores cubanos suelen interactuar con los personajes bastante a menudo. Les reprochan comportamientos, les avisan de peligros, les dan o les quitan la razón, aplauden sus victorias o pronostican sus finales. También hay quienes tienen a mal hacer crítica de la película en tiempo real: me pasó en Vendrá la muerte y tendrá tus ojos y yo terminé en el rol de la tipa pesada que manda a hacer silencio.
NostalgiaMónica Baró cuenta en su columna de viernes que el documental A media voz la dejó en una especie de limbo donde solo existía la nostalgia. Más que la emigración, o la amistad entre dos mujeres, dice que la esencia de este material es la nostalgia.
Parásito vista por segunda vezEn Parásito, como a los 40 minutos, lo que ocurre es que la película deja de ser apenas la simpática historia de una familia y empieza a ser la triste historia de una clase social.
No es mi culpa si no hablo hoy de cosas bonitasQuien vaya al cine hoy y se crea que va porque quiere, porque es una libre, se engaña. Hoy nos van a dejar ir al cine, como mismo nos dejaron ir ayer y nos van a dejar, o no, ir mañana.
Mañana martes será domingoLuego de Monos, ayer no vi nada más. Me fui de fiestas con unos amigos. Cada vez me interesan menos las noches y las madrugadas habaneras, es decir, sus fiestas, pero anoche necesitaba que el domingo fuera el sábado que no había tenido. Cuarta entrega de “Vagabunda”, columna de Mónica Baró.
¿Cómo sería el mundo si los hombres menstruaran?Si los hombres menstruaran y, por tanto, pudieran embarazarse, en Cuba los abortos se practicarían con anestesia y respeto. Muchas mujeres no serían tratadas como puercas que van a ser sacrificadas para la cena de fin de año. O peor.
Réquiem por Blade RunnerCuando me probé las tres piezas y me miré al espejo yo me sentí un personaje de Blade Runner (1982) -de la película original, no de la que se produjo en 2017, que merece todo el olvido del mundo- y pensé que ese atuendo podía ser una bonita manera de celebrar que estábamos en 2019, como en Blade Runner.
Sin tiempo para amar en La Habana“Siento que La Habana y yo llegamos al final de algo. Por lo pronto, lo único claro es que queda mucho cine por delante.”, segunda entrega de la columna Vagabunda, de Mónica Baró.