La noticia de que el secretario de Estado, Marco Rubio, reveló el ofrecimiento de la Administración de Trump de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para la isla y que el régimen cubano se negó a aceptarla, contrasta con otro hecho reciente. En La Habana el gobernante Miguel Díaz-Canel celebró con bombos y platillos la entrega de dos casas hechas con contenedores marítimos, una iniciativa que representa un pírrico avance ante un déficit habitacional superior a las 800 000 viviendas. Estas estructuras, además, generan preocupación por el calor y la durabilidad, especialmente en un país tropical y expuesto a huracanes.
Mientras tanto, la prensa oficial celebra la nominación del monopolio estatal Etecsa a un premio internacional que no merece. Al hecho de que Cuba tiene una de las conexiones más lentas del mundo, se suma que Etecsa es también cómplice de la represión: líneas intervenidas, cortes selectivos y límites al acceso a la información. El monopolio estatal actúa como herramienta de control del disenso.
En paralelo, abre la primera residencia privada para ancianos con un costo mínimo de 1 080 USD al mes, según un reporte de la prensa independiente cubana. Esto ocurre en el país más envejecido de Latinoamérica y en el que solo una minoría, con apoyo de familiares en el extranjero, podría pagar estos servicios. Te contamos otros detalles en el Noticiero de la Gente.










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